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Hace unas semanas rebasó el centenar de internacionalidades con la selección absoluta, pero a sus 25 años, Rudy Fernández ya ejerce de líder de la vigente campeona del mundo. El vacío que dejan Pau Gasol y José Manuel Calderón lo saben llenar los integrantes de la mejor generación que ha conocido el baloncesto español. Y en ella, un escolta mallorquín, con el sello del Sant Josep, está llamado a capitanear la reconquista del oro mundialista. Rudy atendió desde Estambul a Ultima Hora y desgranó las claves que deben llevar a España a seguir instalada en el podio. El todavía jugador de los Blazers -máximo reboteador del equipo y séptimo mejor valorado del torneo- aparca su futuro para centrarse en la selección y recela de Serbia, obstáculo que hallarán Scariolo y los suyos en cuartos.


-Prometieron que en los cruces veríamos a una nueva España y ahí empezaba otro Mundial. Y de momento, han cumplido con su palabra.

-Es cierto que ha llegado el momento clave del Mundial, y que tras una primera fase discreta, era a partir de los cruces cuando empezaríamos a ver a la mejor selección. Ante Grecia demostramos que vamos en serio, que somos ganadores. Tenemos una buena oportunidad para empezar de cero. Hemos recuperado nuestra personalidad, pero debemos ratificarlo jugando igual de bien con Serbia que ante Grecia.


-¿Cómo se explican las derrotas y las dudas surgidas en la primera fase?

-Todo se juntó en un momento delicado, al inicio de una competición como el Mundial. Muchos recordaron lo del Europeo, pero es diferente, tal vez fue a más. No era normal perder ante Francia, pero ante Lituania, vimos que podía ir a más. También nos costó acabar con intensidad partidos como el de Canadá... Nos pudieron los nervios y la ansiedad. Necesitábamos confianza y la victoria ante Grecia nos la ha dado. Hemos cambiado nuestra mentalidad para bien.


-¿Cree que ha sido justo centrar buena parte de las críticas en la gestión de los partidos por parte de Sergio Scariolo?

-Él es el mismo del año pasado, y juntos ganamos el Europeo. Nos conoce bien, como pocos, y las derrotas no son culpa exclusivamente suya. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, y su trabajo es correcto al frente de la selección. El equipo lo formamos todos, jugadores y técnicos, y cuando ganamos, lo hacemos todos. Y cuando perdemos, es igual.


-Y en cuartos llega Serbia. Otro rival peligroso...

-Ellos saben que nos pueden ganar y no son un equipo más. Es la final del pasado Eurobásket, eso lo dice todo. Tienen mucho que ganar, pero también nosotros. Por nuestra parte, la clave será mantener nuestro libro de estilo, imprimir nuestro ritmo de juego, el que nos conviene, y no dejarles jugar, ser fuertes en defensa y que no tengan confianza. Entonces, tendremos mucho trabajo hecho. Los cuartos siempre tienen el peligro de que si pierdes, te quedas sin opción de medalla. Si pasamos, seremos más fuertes y estaremos un poco más cerca de nuestro objetivo.


-¿Se puede mirar más allá del miércoles, en especial aguardando Turquía o Eslovenia?

-Las semifinales quedan muy lejos. Ahora sólo hay que pensar en Serbia, ganar, y dar otro paso adelante. Somos los campeones del mundo y tenemos la obligación de defender el título. Si el miércoles vencemos, ya tendremos tiempo de hablar de Turquía o Eslovenia, aunque no podemos negar que son dos rivales peligrosos. Como en cualquier semifinal. Los turcos son los anfitriones y tienen un plus de motivación, y Eslovenia ya nos lo puso difícil en la preparación.


-A estas alturas, ¿hay argumentos para soñar con reeditar el oro de Saitama?

-El partido ante Grecia nos ha dado la dosis de confianza que necesitábamos. Todos aportamos a la estadística y demostramos que los doce tenemos un objetivo común: ganar el oro. Este equipo ha sido siempre una familia y ahí se han sustentado buena parte de sus éxitos.


-¿Está sirviendo el Mundial como una reivindicación para usted?

-A nivel personal, estoy contento, no me puedo quejar. La selección me motiva, me encuentro a gusto, y poder seguir ganando medallas y títulos me llena como persona y deportista. Estoy a gusto en la pista y eso se refleja en la estadística, que sirve para ayudar al equipo, que es lo importante. Ese espíritu es el que nos define y nos hace diferentes del resto. Los resultados son la consecuencia de ello.


-Rudy Fernández y Sergi Llull forman una representación balear histórica, y parece además que la sintonía es muy buena...

-Nos apreciamos mucho, y la convivencia ha ayudado a conocernos mejor. Es un chico excepcional y un jugador que va a dar mucho que hablar. Su trabajo en el Mundial va a más, y eso que viene de una lesión que se lo ponía más difícil. Al equipo le ayuda su sacrificio y la intensidad que imprime, y que sabe contagiar al resto.


-¿Se han notado ausencias notables como las de Pau Gasol y la de última hora de José Manuel Calderón?

-Cada jugador es importante y aporta algo diferente al equipo. Es evidente que Pau y José (Calderón) son importantes, por su experiencia, carisma y lo mucho que significan para España. Pero no están aquí y tenemos que amoldarnos a las circunstancias. No podemos obsesionarnos pensando si están o no. Los que jugamos el Mundial tenemos que tirar adelante y hacer que sus ausencias se noten lo menos posible.


-¿Piensa que Estados Unidos es el gran favorito al título, pese a contar con un equipo muy diferente al de Pekín?

-Siempre son candidatos al oro. Decir Estados Unidos es hablar de baloncesto con mayúsculas, y es verdad que el equipo de Turquía no es el de los Juegos Olímpicos, pero han demostrado que no se van a conformar con ser plata. Si nos tocara jugar la final con ellos, tendremos que tomar nota del partido de Madrid, en el que estuvimos cerca. Se les puede plantar cara, pero no va a ser nada fácil.


-¿Le sirve la selección como bálsamo para desconectar de todo lo que rodea a su futuro?

-Aquí estoy a gusto, centrado en el Mundial, para el que llevamos trabajando muchas semanas con ilusión. Ahora sólo tengo en mi cabeza a la selección, y de mi futuro ya se encargan mis representantes, ahora no me preocupa. Por el momento, soy jugador de Portland, aunque ahora mismo, mis energías están al cien por cien con España y volcadas sobre mis compañeros.