Los jugadores de los Celtics de Boston Tony Allen (i) y Paul Pierce (d) observan el trofeo del campeonato de la Conferencia Este. | Efe

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Los Celtics de Boston cumplieron con todos los pronósticos y arrollaron por 96-84 a los Magic de Orlando en el sexto partido de las finales de la Conferencia Este para ganarlas 4-2 al mejor de siete y ser los nuevos campeones.

Los Celtics, con el alero Paul Pierce de gran estrella, y el base reserva Nate Robinson, como sexto jugador y factor sorpresa del partido, dominaron de principio a final para llegar por segunda vez en tres años a las Finales de la NBA.

Su rival será el ganador de las finales de la Conferencia Oeste que disputan Los Àngeles Lakers contra los Suns de Phoenix, con ventaja de 3-2 para los actuales campeones de liga.

El sexto partido entre los Lakers y los Suns se juega el sábado en el US Airways Center, de Phoenix.

Pierce, con un doble-doble de 31 puntos (9-15, 4-5, 9-10), 13 rebotes, cinco asistencias y dos recuperaciones de balón, fue sin discusión el líder indiscutible de los Celtics, que no permitieron a los Magic la remontada que los hubiese convertido en los primeros en superar una desventaja inicial en la serie de 0-3.

"La clave del triunfo estuvo en saber mover muy bien el balón, una gran defensa y acierto en los triples", declaró Pierce. "Ahora estamos en las Finales de la NBA, que era el gran sueño al comienzo de temporada".

Junto a Pierce, otro veterano de los "Big Three", el escolta Ray Allen, que también surgió con su mejor toque de muñeca en los momentos decisivos para aportar 20 puntos, incluidos tres triples en siete intentos, mientras que el base Rajon Rondo, llegó a los 14 tantos y repartió seis asistencias.

El veterano alero Kevin Garnett tuvo toda la ayuda con el alero Glen Davis, recuperado de la conmoción cerebral que sufrió en el quinto partido, el pasado miércoles, y del veterano Rasheed Wallace, para quedarse con 10 tantos, cinco rebotes y un tapón.

Pero los Celtics iban a tener la mejor aportación y sorpresa del partido con el base Nate Robinson, el que no quisieron en Nueva York, pero que es uno de los mejores tiradores de triples que hay en la NBA y sin que necesite muchos minutos de calentamiento.

Robinson se repartió 13 minutos, pero fue decisivo en el segundo cuarto al conseguir 13 puntos, su mejor marca en la fase final, para permitir a los Celtics ponerse con una ventaja parcial de 21 puntos e irse al descanso con 13 (55-42), que iban a ser decisivos.

"Ha sido genial ver como Nate se convenció que confiábamos en su juego y lo demostró de forma magistral en el campo", declaró Doc Rivers, entrenador de los Celtics. "El equipo se merecía el triunfo y estar en las Finales".

Los Celtics concluyeron el primer cuarto con parcial de 30-19 y el tercero fue de 27-19 para ya no tener problema el resto de los minutos hasta el final.

El equipo de Boston recuperó la disciplina defensiva que había perdido en el cuarto y quinto partido después de haber ganado los tres primeros de la serie, y volvió a mostrar mucho más equipo que los Magic, que esta vez no estuvieron acertados con su mejor arma, como son los triples.

Mientras que los Celtics lograban 10 de 22 intentos para un 46 por ciento de acierto con los triples, los Magic se quedaban con 6 de 22 y un 27.

Además, los Celtics impusieron también su presencia bajo los aros al conseguir 45 rebotes por tan sólo 35 de los Magic, que tuvieron un 59 por ciento de acierto en los tiros de personal (16-27), por el 82 (22-27) del equipo de Boston.

"Ellos fueron superiores, acertaron siempre con los tiros decisivos y nosotros perdimos de nuevo la concentración en la defensa desde el primer cuarto", declaró Stan Van Gundy, entrenador de los Celtics. "El parcial de 30-19 no peso como una losa y los mismo sucedió con el 27-19 del tercer cuarto".

El pívot Dwight Howard, esta vez, no pudo ser "Superman" para hacer el milagro del triunfo que los mantuviese con vida, ni dejar a nadie conmocionado con sus codos, pero demostró la clase individual para aportar un doble-doble de 28 puntos, 12 rebotes, dos recuperaciones de balón y un tapón.

No fue suficiente, porque el base Jameer Nelson se encontró con un Robinson sensacional y un Rondo, que le hizo un gran marcaje para que su aportación ofensiva fuese de sólo 11 tantos (5-14,1-5, 0-0), con cuatro asistencias.

Los 17 puntos, siete rebotes y tres asistencias del escolta Vince Carter, que fue contratado en el verano para hacer a los Magic mejor equipo, tampoco fueron suficientes ante la inspiración de los Celtics que se crecieron en medio de los gritos de ánimo de sus seguidores del tradicional "Beat LA, Beat LA...".

Los seguidores de los Celtics ya piensan en el decimoctavo título de campeones de liga para seguir siendo el equipo con más anillos en la historia de la NBA.

Si al final son los Lakers los que quedan campeones de la Conferencia Oeste, el duelo en las Finales sería el duodécimo en la historia de la NBA entre ambos equipos y habría la revancha de las del 2008 que ganaron los Celtics para su decimoséptimo título.

Al margen de quien quede campeón en el Oeste, las Finales de la NBA comenzarán el próximo jueves con el primer partido de la serie al mejor de siete tanto en Los Àngeles como en Phoenix, porque ambos equipos tuvieron mejor marca que los Celtics durante la temporada regular.