El máximo accionista del club blanquiazul hace balance de la temporada y afirma que el objetivo para el próximo curso es el ascenso a Segunda A. | Miquel Alzamora

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El fútbol y el boxeo son las dos grandes aficiones del presidente del Atlètic, Ingo Volckmann (Berlín, 1967), que recurre a un paralelismo con el noble arte para explicar la filosofía con la que encara su octava temporada al frente de la entidad blanquiazul. Tras el sinsabor de un pasado curso que califica con un «cinco», el dirigente balearico quiere dar forma a otro proyecto que asalte la Segunda: «No soy una persona que tira la toalla. Si te caes te levantas y lo pruebas otra vez», avisa.

— ¿Qué balance hace de la temporada 2020-21?
— Terminé medio contento porque logramos la clasificación para jugar en la Primera RFEF que nos llevará a competir en buenos estadios y ante buenos equipos. El objetivo era estar en los playoffs y no lo hemos logrado. La nota de la temporada es un cinco.

— ¿Qué ha sucedido?
— Alguna vez ha sido cuestión de suerte, algunos fichajes que no han funcionado, alguna mala decisión… creo que el que ha visto los partidos en la gran mayoría hemos sido superiores. A veces la pelota no entra y el rival llega una vez y te marca. Los otros equipos también juegan. Es fútbol, tampoco hay mucha explicación.

— La dinámica se alteró con el cambio de entrenador...
— Jordi (Roger) quizás le ponía más presión a los jugadores y Xavi (Calm) les dejaba más libres, tienen un carácter diferente y los dos me han gustado mucho. Los resultados mandan y tuvimos que tomar una decisión, pero su implicación y la forma de trabajar me ha gustado.

— Sorprende que un técnico destituido siga trabajando en el club
— No hace falta terminar mal una relación con alguien, ni el cambio de entrenador significa que su forma de trabajar fuera mala. Valoro mucho a la gente que lo da todo y Jordi (Roger) lo hace en la preparación, su seguimiento de vídeos, contestando llamadas a medianoche... El entendió que necesitábamos hacer algo, porque los resultados son lo que cuentan y era necesario cambiar la dinámica. Quería un proyecto a largo plazo porque no quiero estar cambiando tanto a los técnicos. Es cierto que en el Atlètic hay mucha presión porque el desafío es estar en los playoffs de ascenso y algo no funcionó esta temporada. No estoy contento con los resultados, pero estoy bien con él.

— El perfil de incorporaciones invita a pensar que el ATB está diseñando un equipo para pelear otra vez por el ascenso a Segunda...
— He tenido la suerte de vender un terreno en Alemania que me ha dado la solución a una etapa difícil a nivel empresarial porque tengo seis hoteles cerrados. Tengo la suerte de mantener una fábrica abierta, pero con los negocios cerrados era una situación difícil. Estamos en una liga muy buena y atacaremos el ascenso otra vez. Tenía otra vez las ganas y la posibilidad de hacer otro proyecto ambicioso.

— Circula la historia de que Florentino Pérez siempre decía que le daban más problemas los 25 jugadores del Real Madrid que sus miles de empleados en ACS ¿usted tiene más dolores de cabeza con el Atlètic que con sus negocios?
— Sin duda da más dolores del cabeza el fútbol. Un hotel depende del lugar en el que está y de la gente que trabaja, pero si el planteamiento es bueno suele funcionar, mientras que en el fútbol dependes mucho de la gente y a veces uno solo puede fastidiar todo. Aunque es divertido, también te causa problemas.

— ¿Cuánto dinero ha invertido desde su llegada?
— No lo puedo decir porque mi mujer me mata. En el Estadi casi 8 millones de euros, más lo que cuesta cada año el equipo. Tenemos ingresos de los patrocinadores que ayudan, pero en Segunda B es imposible cubrir los gastos que vamos a tener.

— ¿En algún momento ha pensado en abandonar?
— No soy una persona que tira la toalla. Si te caes te levantas y lo pruebas otra vez. No puedo dejar a todos contentos y entiendo las críticas, pero las que no son lógicas me duelen. Muchos mallorquines y balearicos mayores me agradecen lo que estamos haciendo. En su momento Bartomeu Cursach y Fernando Crespí metieron al club en el playoff, pero anteriormente no había estado tantos años en Segunda B y luchando por el ascenso. Mi idea es que el club se haga un nombre y sea más internacional, y para conseguirlo mi intención es subir a Segunda. Creo que todo el equipo ha hecho un buen trabajo y me duelen los comentarios que llegan contra Patrick (Messow) porque considero que ha hecho un buen trabajo. Gasto mucho dinero y se puede pensar que no tiene mucho sentido, pero al menos tengo la satisfacción de vivir partidos bonitos, ver que la gente lo da todo y poder disfrutar con amigos de esta pasión. Cuando gastas tanto necesitas al menos disfrutar de lo que estás haciendo.

— Comenta que estudia al detalle los datos y los planes de sus negocios, pero tiene claro que el fútbol no es rentable...
— ¡Qué va! Tengo la ilusión de que si subimos a Segunda con cinco millones de la televisión y la llegada de más patrocinadores podemos empatar. Si asciendes y te quedas en Segunda puedes crear jugadores, puedes ganar dinero en ventas de futbolistas y en el largo plazo sí puede funcionar, pero para eso hay que llegar a Segunda. Ahora mismo soy consciente de que no vamos a tener ganancia alguna y que para recuperar lo invertido hay que subir a Segunda División. Si empato seré feliz.

— ¿Qué le ha enseñado el fútbol?
— He aprendido que no es un negocio normal, aunque realmente ya lo sabía. Tiene sus cosas bonitas, pero también te llevas disgustos. Si ganas disfrutas y si pierdes te pones de mala leche. En el fondo es algo muy bonito. Mi padre era presidente de un club pequeño en Alemania y yo le decía que era tonto porque se gastaba el dinero en el fútbol. Él disfrutaba de ir a comer o tomar unas cervezas con los jugadores y la gente del equipo. Ahora yo soy más tonto que él. Es bonito viajar a Barcelona, Madrid, Sevilla… visitar sitios muy interesantes y disfrutar de una Isla como Mallorca que es la mejor del mundo. Con dinero te puedes comprar cosas, pero la alegría no. Me encanta el ATB, Mallorca y estoy feliz, el dinero no es lo único.

— ¿Terminar el Estadi Balear depende del ascenso?
— Acabarlo con la tribuna de sol son dos millones de euros más. Necesito también dedicarme a mis negocios para ingresar dinero. La salud y la familia son lo más importante para mí. Tengo tres niños que quiero que vivan bien, que si un día no estoy que estén seguros, y si gasto mi dinero aquí no va a ser posible. Si ascendemos el segundo año sería posible terminar el estadio. Vamos a tener las gradas tras las porterías y tendremos un aforo que oscilará entre los 4.000 y 5.000 espectadors que es lo que pide la Primera División RFEF. Si un día se puede, se acabará el estadio, pero no voy a gastar cinco o seis millones cada año.

— Este verano han cambiado el planteamiento firmando contratos por dos temporadas...
— No es algo nuevo, depende también de los jugadores. Ahora estamos en otra liga, hay otras opciones y los futbolistas quieren dos años. Antes había 80 equipos en Segunda B y firmaban por un año porque les convenía hacerlo así. Es algo que ha cambiado un poco con la Primera RFEF. Nosotros no queremos cambiar siempre el bloque, pero también es cierto que si juegas el playoff otros clubes se fijan en tu equipo.

— ¿Le ha sorprendido el ascenso de la UD Ibiza?
— No pensaba que iban a subir. Han hecho una buena temporada y han ganado la liga de una forma muy clara. El otro día me dijeron que han subido sin hacer un gol (risas). Enhorabuena y ya está. Igual que el Mallorca, será bonito para la Isla. Me gustaría jugar contra ellos en Segunda o Primera, es un sueño, pero ellos hacen su trabajo y nosotros el nuestro. Si no molestan como hace años no pasa nada. Solo me enfado si hablan mal, nos atacan o hacen cosas que no me gustan, pero no tengo nada contra ellos, hacen su trabajo.

— ¿Les ha felicitado?
— No, no los conozco. No estoy a favor ni en contra de ellos. Para Mallorca está bien, es bonito que vengan el Barça o el Madrid.

— ¿Ya no tienen los conflictos con el Mallorca por tocar jugadores de la cantera?
— Cada vez menos. Nuestros jugadores ya no salen tanto porque cada vez hay más balearicos y ven que tenemos buenos jugadores, un equipo en División de Honor, el Estadio... Nosotros crecemos y no todos pueden jugar en el Mallorca. Más o menos estoy contento y ya está, no quiero polémicas.

Ingo Volckmann
Ingo Volckmann, Presidente del Atlético Baleares.

— Aunque también sea hablar de otra polémica ¿qué ha pasado con Vallori?
— La verdad es que no lo sé muy bien. He escuchado que quería entrenar, pero tenemos una estructura en la base con Joan Vich al frente de un grupo de gente. Puede que quisiera dirigir un juvenil más arriba, pero no es posible. Entiendo que quería ser el entrenador del juvenil, pero el entrenador que ha subido merece seguir. Me extraña, pero Vallori hizo un buen trabajo y para mí fue un buen capitán. Todos tenemos nuestros fallos. En el campo siempre lo dio todo y quería que hiciera algo en el club, pero llegó la pandemia y estando en casa descansas, estás en otro ritmo y piensas en otras cosas. Ahora ya estoy empezando darle vueltas a la cabeza para impulsar y darle fuerza al negocio. Me considero una persona liberal y abierta, al que no le gusta que le digan que tiene que estar a las 12 en casa.

— ¿Cómo se plantea el verano?
— Nos quedan por cerrar dos o tres fichajes importantes y estaremos centrados estas dos tres semanas en darle forma a la plantilla y a la pretemporada. Luego, volveré a Alemania y tengo previsto regresar para disfrutar de la Isla con amigos, aunque a lo mejor en agosto también me gustaría volver a Costa Rica.

— ¿Quién ganará la Eurocopa?
— Alemania no. No me gusta el míster, me gusta el equipo pero no el entrenador. Después de Rusia ya dijo que lo dejaba y no he mirado ningún partido desde el Mundial. Creo que Hansi Flick es una muy buena elección, porque ya era el segundo entrenador en el Mundial de Brasil. Ahora hay que pensar quien fue clave para ganar aquel Mundial. Después de aquello con Löw... nada. Y conozco a gente que me dice lo mismo. Ojalá haya suerte y gane Alemania, pero Francia está muy fuerte. Löw me ha quitado un poco el gusto de mirar los partidos de la selección. Estuve en Sudáfrica y en Rusia animando a la selección, pero ahora la sigo más tranquilo.