Tres décadas después

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El ATB de Artabe -derecha- y el Poblense de Andreu Mir -izquierda- se enfrentaron cuatro veces en la 88-89.

El ATB de Artabe -derecha- y el Poblense de Andreu Mir -izquierda- se enfrentaron cuatro veces en la 88-89.

T. Ayuga

Un gol de Gabriel Ramón en el minuto 64 desequilibró el último derbi en Segunda B entre el Atlético Baleares y el Poblense en el Estadi Balear, donde dos de los nombres propios de aquella etapa de blanquiazules y azulgranas se reencontraron para revivir una rivalidad con aroma a clásico. El exbalearico Francisco Javier Artabe (Oviedo, 25-4-1962) y el pobler Andreu Mir (sa Pobla, 7-3-1957) jugaron los 90 minutos del partido de la 38ª jornada de la temporada 1988-89 que cerraría un ciclo de siete años del Poblense en la categoría de bronce.

Con los locales acomodados en la zona alta de la tabla clasificatoria pero sin posibilidades de entrar en la puja por el ascenso y con los visitantes ya matemáticamente descendidos, el último pulso que protagonizaron no iba a repercutir en la clasificación. Probablemente la intrascendencia del envite propicia que ninguno de los dos lo recuerde precisamente como un partido demasiado especial.

«De aquella temporada me acuerdo mucho más de la eliminatoria de Copa del Rey en la que ganamos en sa Pobla 0-1 y 3-2 en el Estadi Balear y les marqué tres goles», recuerda un Artabe que compartió vestuario con Andreu Mir en el Badia, que en los ochenta formó parte de la notable nómina de clubes de las Islas que se asomó a Segunda B.

Excompañeros

«Javi (Artabe) era un gran goleador con cualidades innatas. Iba muy bien de cabeza y tenía una gran zurda. Era mucho mejor tener al lado que como rival», dice entre risas Mir, que también recibe los elogios de su rival, compañero y amigo. «Andreu era un máquina, un pulmón», explica el exbalearico, que resalta el «prestigio» que suponía jugar en el Poblense en la época. «Después del Mallorca, en aquella etapa el Poblense era el segundo equipo de la Isla», explica. Los partidos entre los de Ciutat y los poblers generaban expectación y existía rivalidad, aunque los dos coinciden al apuntar que «no era exagerada». «Más que nada era especial porque nos conocíamos mucho y siempre quieres hacerlo mejor cuando juegas contra amigos o conocidos», relata Artabe. No en vano eran muchos los jugadores que pasaban de forma natural por sa Pobla o el ATB y también jugaban posteriormente en Manacor, Constància o Badia.

Objetivos

«Venir al Estadi Balear en aquellos tiempo era venir a un campo difícil porque tenían buenas plantillas y puntuar aquí era conseguir un objetivo importante», dice Mir, que en aquella última temporada del Poblense en Segunda B recuerda que andaban algo justos de calidad para pelear por una permanencia que no llegaría.

Aquella 88-89 el ATB se codeaba con los de arriba -acabó quinto-, pero Artabe no oliva que sufrieron meses de impagos. «Ahora habría que hacerle una estatua al presidente (Ingo Volckmann) por los equipos que está haciendo cada año y todo lo que lleva invertido en el campo», subraya.

La seriedad económica y las condiciones y profesionalidad en el trabajo son dos aspectos del fútbol actual que les hubiera gustado disfrutar en su etapa, cuando, eso sí, destacan el ambiente de los derbis. De cara al del domingo cada uno ve vencedor a su exquipo y confían en que ambos sean capaces de alcanzar sus metas.

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