Laxos con los otros, exigentes con los suyos

Murieron mis padres por COVID en abril del año pasado. Mis hermanos tienen residencia en Barcelona y yo, por cuestiones laborales, desde hace años en Palma. No he ido a visitarlos hasta el 11 de julio del presente año porque ya tenía las dos dosis de la vacuna pertinente. No ha habido ningún problema hasta mi regreso al aeropuerto, donde una funcionaria impertinente y mal encarada no me permitió salir de la zona de tránsito del aeropuerto de Palma porque no llevaba el código QR. Ni sabía ni nadie me avisó que para salir del aeropuerto tenía que llevar ese documento. Ni le sirvió a la funcionaria de turno que yo le enseñara mi certificado de vacunación ni mi DNI para demostrar mi residencia.

No sé a qué estamos jugando. Tan laxos en unas cosa y tan exigentes en otras.

La funcionaria que no permitió el paso estaba el día 18 en la zona de salida a las 18 horas. Me gustaría felicitarla por cumplir tan inexplicablemente su labor de perro cancerbero desde esta tribuna que espero me brinde su diario.