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Meses después de que estallara el 'caso Rubiales', Jenni Hermoso ha hablado largo y tendido públicamente por primera vez. Lo ha hecho en su viaje a Islandia en Planeta Calleja, en la primera entrega de la nueva temporada del programa. Junto al aventurero, la futbolista española se ha sincerado, entre otras cosas, sobre las presiones que recibió por parte del expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) después de el polémico beso.

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«Hablé con él en el avión. Me dijo que por favor hiciera un video, que no pasaba nada... Que lo hiciera por sus hijas, que estaban detrás en el avión llorando. Le respondí que no iba a hacer eso. Yo no había propiciado nada. Me pedía, por favor, que lo pensara», comenzaba explicando la actual jugadora de Tigres. Además, Hermoso confiesa que lo mismo «se lo pidieron a otra jugadora» con el objetivo de «decir que era un acto de espontaneidad, de efusividad», algo que tampoco consiguieron.

«Luego sufro más presiones. En Ibiza siguen, le comunico a mi agencia que hagan lo que sea para que me dejen tranquila. Siguen insistiendo. Luego con familia, amigos... Ya en España hicieron una asamblea y pasó todo. Me han seguido los paparazzi...», afirmaba con tristeza la delantera. A raíz de esas presiones, el día a día de Hermoso cambió radicalmente según relata la futbolista: «Estar por la calle y tener que mirar a la espalda a ver si alguien te persigue... Me tuve que ir de Madrid, me voy a Málaga. Tengo que huir cuando yo no he hecho nada».