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De un tiempo a esta parte, la violencia es cada vez más frecuente en Mallorca. Hoy publicamos que, por un lado, la Policía Nacional ha esclarecido un supuesto atropello de 2022 que en realidad fue un asesinato. Y, por otro lado, informamos de que un joven se debate entre la vida y la muerte tras ser apaleado en plena calle en Son Gotleu. Hace unas semanas, un hombre murió tras ser agredido en un bar en Cala Millor por un individuo que, sin motivo aparente, comenzó a golpearle. Se trata, pues, de una ola de violencia imparable e incontrolada que merece una profunda reflexión para intentar buscar soluciones. La Policía Nacional y la Guardia Civil realizan un trabajo impagable, pero ese esfuerzo titánico no es suficiente para atajar esta dinámica tan preocupante.

Agresiones gratuitas.

Es cierto que al tratarse de una isla con una afluencia masiva de turistas los índices de delincuencia, sobre todo durante la temporada alta, sean más altos que en otras comunidades, pero lo que está ocurriendo últimamente se escapa a este tipo de lecturas. De hechos, muchas de las agresiones (como las que ocurren en el Passig Marítim de Palma o en las zonas de ocio nocturno) son absolutamente gratuitas. Los delincuentes asaltan a la víctima con intención, casi siempre, de desvalijarla de dinero o joyas, pero en muchas ocasiones acaban apaleándola aunque no ofrezca resistencia.

Las redes sociales.

Otro tanto ocurre con las discusiones de tráfico que vivimos a diario en la ciudad o los pueblos. Siempre ha habido incidentes automovilísticos, pero en los últimos tiempos es muy frecuente que uno de los dos conductores implicados ataque al otro, en un estallido de rabia que no tiene justificación posible. Los expertos apuntan a varios factores para explicar esta situación, pero en especial a uno: la violencia que circula en las redes sociales, en forma de vídeos crueles que son normalizados por una parte de la sociedad.