Panorámica del polígono de Son Castelló, cuyas cubiertas de naves industriales pueden ser soporte de placas solares fotovoltaicas. | CAIB

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El debate sobre la ocupación de suelo para la instalación de energías renovables, especialmente la fotovoltaica, está sobre la mesa desde hace algún tiempo en Baleares, con la irrupción e implantación de numerosos proyectos de parques solares en terrenos rústicos. Algunos de estos proyectos han provocado un fuerte rechazo en los municipios previstos. Siempre se plantea que, antes de ocupar suelo rústico, se deberían aprovechar cubiertas de edificios y espacios urbanizados o degradados ya existentes. En este sentido, es habitual poner como ejemplo las cubiertas de las naves de los polígonos industriales.

En la pasada Jornada ESIN 2030 sobre la ingeniería del futuro, el director general de Endesa en Balears, Martí Ribas, enumeró algunas de las dificultades que ofrecen los polígonos industriales para instalar placas solares en sus cubiertas. Así, Ribas se refirió a tres en concreto: «Muchas de las cubiertas de naves industriales no son aptas para soportar el peso de placas solares. Por otro lado, se han dado casos de compañías de seguros que se niegan a cubrir naves con placas solares porque suponen un mayor riesgo de incendios. Y en tercer lugar, también hay muchas naves industriales que son alquiladas, por lo que la instalación de placas solares en sus cubiertas requiere de la financiación y de la autorización de los propietarios, lo que complica los procesos y los trámites».

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Además de estos obstáculos, Ribas, como en otras ocasiones, manifestó que «la solarización de las cubiertas, en general, no es suficiente para garantizar la descarbonización de la energía eléctrica de las Islas. En Baleares necesitamos 5.000 megavatios de energía renovable. Ahora mismo, en suelo tenemos 360 megavatios de fotovoltaica y en cubiertas no llegamos a los 200. Por tanto, estamos al 10 % de lo que necesitamos. Teniendo en cuenta que la producción de un megavatio de fotovoltaica en suelo necesita menos de una hectárea, precisamos de 3.500 hectáreas. Eso supone el 0,7 % del territorio de las Islas y es de esperar que la fotovoltaica gane en eficiencia y, por ello, ocupe menos suelo».

Asimismo, el director general de Endesa en Balears recordó que la solarización total de los polígonos de Son Castelló y Can Valero, en Palma, aportaría 73 megavatios. Para Ribas, «es una potencia nada desdeñable, pero no es, ni mucho menos, suficiente para las necesidades. Los parques solares nos harán más independientes, con una energía limpia, abundante y barata. Y las placas fotovoltaicas en suelo rústico no son incompatibles con los usos agrarios».

El apunte

Más de 1.300 hectáreas de suelo rústico y decreto del Govern

La plataforma Renovables sí, però així no! afirma que, con los parques existentes y en tramitación, en Mallorca se ocuparían 1.314 hectáreas de suelo rústico. Por su parte, el director general d’Energia, Diego Viu, ha anunciado para finales de 2025 un decreto de ordenación de proyectos energéticos.