Nils Burwitz, Germán Traver, Luis del Olmo, Hubert Georg Feil, Francisca Bennàssar y Miguel Payeras posaron ayer ante la puerta del Reina Sofía, que no pudieron traspasar, donde se valoraban las candidaturas. | Efe

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Decepción y malestar es lo que sintió ayer la delegación balear cuando un representante del Ministerio de Cultura les informó en el vestíbulo del centro de arte Reina Sofía de Madrid de que el proyecto presentado por la Asociación Palma Islas Baleares quedaba oficialmente excluido del proceso selectivo para la designación de la Capital Europea de la Cultura 2016.

«Hemos venido aquí manteniendo hasta el último momento la oportunidad de que Palma y las Islas Baleares fueran capital de la cultura en 2016», señalaron desde el grupo, que tenía previsto exponer ayer su trabajo. «Hemos luchado hasta el final, pero por motivos de fuerza mayor ha sido imposible estar en el salón de actos para presentar este proyecto tan importante para las Islas», añadieron.

Para el ex teniente de alcalde del Ajuntament de Palma, Francisca Bennàssar, la exclusión de la candidatura isleña, el lunes pasado por la mañana, por parte del Ministerio de Cultura, «por causas formales» (no contar con el respaldo del municipio palmesano), ha sido por motivos políticos. «En el Ayuntamiento no hay visión de futuro. La candidatura es para 2016, al menos podrían haber dejado que optara a la selección. Pero no son como Rafa Nadal que cuando pierde contra Federer va y le da la mano».

Al final, el apoyo institucional llegó tarde, anteayer por la noche, cuando el proyecto insular ya estaba fuera de concurso. Fue gracias a los votos a favor del PP, abstención de UM y en contra del equipo de gobierno de la alcaldesa Aina Calvo.

Ultima Hora ha podido saber que el Ministerio informó hace semanas a la Asociación Palma Islas Baleares que necesitaba el apoyo del municipio para presentarse a la preselección a la que optan 16 ciudades. Al no haberlo conseguido, a través de la abogacía del Estado y de la subdirección de Propiedad Intelectual, remitió el lunes por la mañana un burofax de rechazo a la candidatura isleña.

Ayer, a las tres de la tarde una vigilante del Reina Sofía impidió el acceso a la delegación balear, que hasta el último momento esperó para plantear un proyecto en el que ha trabajado durante dos años.